Debería, debí, debo; el tiempo ha claudicado en mí. El tiempo no es tiempo.
Dudo de la simétrica y perfecta Luna,
Desconfío de la naturalidad del Sol,
Dudo del fogoso verde de mi flor.
El aire, pesa como 47 elefantes sobre un platillo volador.
¿Acaso son las estrellas quienes espían por mi ventana?
Me hundo en éste mar de tinta.
La madera chilla cómo jauría de ratas.
El ataúd, me sienta chico.
ESPACIO IMAGINATIVO
VOLAR, SIEMPRE ES BUENO
martes, 11 de mayo de 2010
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