Archivo del blog

HOY ES:

ESPACIO IMAGINATIVO

VOLAR, SIEMPRE ES BUENO

viernes, 7 de mayo de 2010

Cortesias - Spala Tomás

Cuando dormía su graciosidad era pura. Se manifestaba gradualmente; ni tan copiosa, ni tan escasa. Con franqueza, la palidez de su cara me provocaba una especie de remordimiento, es decir, su belleza no era un secreto y, quizás, si las cosas no hubiesen sido de tal manera, el final seria otro. Pero no lo fue, y no me considero de esas personas que fantasean con sus pasados, pensando en que podría haber pasado. Por el contrario, esos idiotas no son de mi agrado; me revuelven el alma.
La conocí una noche. Amiga de un colega. Me habló de ella, me habló de su familia, y me hablo de sus diferentes maneras de vivir la vida. Naturalmente, yo reía. Hablaba de revoluciones y de la igualdad. De los ideales y reuniones. Yo, continuaba riendo. Claro esta, no le gustaba mi reacción, y en efecto, fundamentaba cada vez más sus pensamientos. Le prometí acompañarla alguna vez a sus congregaciones, la bese, y me fui. Volví a verla, una vez por semana al principio, y luego diariamente; tipo de rutina. La acompañe, al fin, a su reunión. Lógicamente, yo no adhería a sus ideales, pero los comprendía y respetaba, a tal punto que continué asistiendo junto a ella. Había veces que, terminada la junta, una suerte de debate, producto de los diversos y utópicos juicios engendrados por cada uno de nosotros, se apoderaba de sus respectivos dueños y llegaba a sentirme capaz de refutarle sus razonamientos, envuelto en una discusión, a simple vista, sin sentido. Sencillamente, nuestras disputas terminaban siempre de la misma manera; no había margen de error; su cuerpo sobre el mío, anexos; quimérico acto. Casi una historia de amor.
Disfrutaba su compañía. Incluso, la disfrutaba a diario. Todos los días. Y a decir verdad, no había reparado en lo rutinario de la relación. Me avergüenza mencionar que al advertirlo, entre en pánico. Nunca fui de amar, y esta no seria la excepción. No era adecuado para un hombre como yo, tener un vínculo así. Esta sensación ya era insoportable y hablarlo no me era significativo.
Decidí alejarme; poco a poco, de manera paulatina, comencé a dejar de llamarla, no respondía sus llamados, y hasta llegue a irme a vivir a lo de mi madre con tal de evitarla; cómico. Evidentemente me fui imposible.
Inesperadamente lo percibí; la idea, en su esencia planteaba la paradoja, transparente por donde se la mirase, pero asimismo sucia e inmoral. Sin embargo tal era el malestar, que no me di lugar a la incertidumbre, y proseguí. Asesinarla, liquidarla. No había otro posible desenlace, inclusive, de haberlo habido, gustosamente lo hubiese aceptado, soy un hombre cuerdo, hay que admitirlo, pero la trama no otorgaba fin alguno que no fuese la ejecución, y yo me encontraba en entera disposición.
Acompañando mi decisión, el planteo derivo en el lugar y en el momento en que debía suprimirla, enigma que no tarde en resolver, claro estaba, cuando se encontrara recostada, aplastaría su cabeza con algún objeto que encontrase a mi alcance. Simple. No me hallaba en condiciones de reparar en cada uno de los detalles que al delito componían, ni tampoco mi naturaleza admite tal grado de detalle, o especificación.
Debo decir que no resulto fácil como cuando lo analice; insensato de mi parte, las cosas nunca son como cuando se las supone. Mas complicado fue, permito una última reflexión. Minutos antes, mientras dormía, su graciosidad era pura. Se manifestaba gradualmente; ni tan copiosa, ni tan escasa. Con franqueza, la palidez de su cara me provocaba una especie de remordimiento, es decir, su belleza no era un secreto y, quizás, si las cosas no hubiesen sido de tal manera, el final seria otro. Pero no lo fue, y si mi opinión tuviese algún valor, diría que siempre vislumbré que, tarde o temprano, acabaría por matarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nombre:




Gracias por dejar tu comentario.