“Gente que avanza, se puede matar, pero los pensamientos quedarán”.
Morir por las ideas, por la razón; luchar hasta que los pies lloren, y los brazos supliquen; salpicados de sudor. No ha sido sólo una noche, sólo “unos pibes”; la conciencia despierta, alzando sus párpados al cielo, dejando caer las lágrimas de la época, nuestra época; ahora. El gigante, con pies bañados de sangre, inunda la realidad – si es que hay una realidad -, subyuga la duda; no deja “pensar”. Esto les hicieron, nos hicieron; pero estamos despiertos, soñando.
Es impredecible el momento de quiebre del orden, del delito, de los conflictos, incluso de la actitudes delictivas. Pero resulta imposible considerar delictivo el luchar defendiéndonos de quien debería protegernos.
Les daría un beso en la boca...
ResponderEliminarBeto Márquez.
Gracias Betito, pasate por casa.
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