En un laboratorio confidencial al sur de Boston, varios científicos habían logrado la cura para la enfermedad más redituable del momento. El antídoto lograría el quiebre de empresas farmacéuticas mundiales y varías corporaciones podrían verse en ruinas.
Antes de darse a la luz, el edificio se incendió accidentalmente. Todo el personal murió junto a la documentación, y la cura. Nadie habló del asunto. Los medios de comunicación, principales accionistas de los oligopolios corporativistas farmacéuticos, nunca mostraron lo ocurrido. Pronto, el tema se olvidó.
Aún se busca lograr el antídoto, o tal vez no.
ESPACIO IMAGINATIVO
VOLAR, SIEMPRE ES BUENO
domingo, 11 de julio de 2010
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