La noche atormentaba. Dos sujetos dialogaban en una desolada habitación, en algún sitio remoto.
La oscuridad se apropiaba de sus palabras.
-¿Realmente anhelas la libertad?
-En verdad la deseo; solo dime cómo-Suplicó.
-No puedes dudar.
-No lo hago.
Sus voces cedieron al sonido del éter. El emancipador otorgó la pequeña herramienta plateada a su compañero.
Sus miradas se cruzaron. El tiempo se detuvo por un instante.
-Entonces, aprieta el gatillo.
ESPACIO IMAGINATIVO
VOLAR, SIEMPRE ES BUENO
domingo, 18 de abril de 2010
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