cadáver de qué
si carne no hay,
entonces pagaremos verduras
verdes, rojas y violetas,
de esas de saber fuerte
húmedas y acolchonadas
como plumas del cielo
hechas de sexo,
impregnadas de placer,
latentes conquistas
noches de olor y podredumbre
estrellas en el suelo
y la tierra que no es tierra,
porque calla sus dolores, cesa sus deseos
y derrama sus jugos vaginales
por el aire de senos
que ríen
gustosos
por no saber,
ni querer indagar
por los miedos que amenazan con brotar
desde una ficción
que no le pertenecía.
ESPACIO IMAGINATIVO
VOLAR, SIEMPRE ES BUENO
viernes, 5 de octubre de 2012
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