"Comienzo a cuestionarme lo que creía incuestionable. No encuentro sentido donde antes hallaba escape, paz, odio. Las letras están más muertas que de costumbre. No mueven siquiera un rostro, un pie, o un pelo. No hay aire entre los renglones. Las faltas se superponen. El bolígrafo deja de ser bolígrafo. Todo parece macabro. El abismo de un cuento se ha comido la habitación. Los sonidos no llenan mi ser. Estoy vacío. Más que nunca me siento un recipiente estúpido, donde si no hay nada fuera, si por un momento es invisible, se muestra lo de adentro y oh, vaya cosa: no hay nada. Quiero decir, si no me revisten cuerpos amados, no hay nada. No es sólo eso, algo debe fallar, de hecho, algo falla: éste vacío habla. Se expresa como tal. Grita, carcome, escupe, se mueve, RESPIRA! Intento no dialogar con él, no estar aquí presente, sin embargo, por alguna u otra razón, ya no puedo hacerlo. Tal vez este era el tan ansiado fin, ese aborrecimiento que se esconde detrás de un deseo farsante, atroz de sólo pensarlo verdaderamente (y es aquí donde la palabra verdaderamente debe cobrar suma importancia). Tampoco sé porqué comencé a escribir todo esto. Razón peléate con la lógica, vamos, vamos...
Quisiera que éste sea otro papel, otro Lucas que intenta confundir la esencia. Pero creo que ha ganado, que éste ser frívolo, me ha ganado. Me entrego pues: a la tragedia, a la quietud, a no amar, a seguir construyendo paredes, a esconderme donde nadie pueda siquiera sospechar que existo. No será difícil: debo dejar que actúe por mí, debo olvidar aquel éxtasis, debo seguir".
ESPACIO IMAGINATIVO
VOLAR, SIEMPRE ES BUENO
miércoles, 19 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nombre:
Gracias por dejar tu comentario.