Exageradamente fácil encuentro, hoy en día, el volverse loco, y cada vez más, digo, uno se levanta, y quizás piensa que, ya no es provechoso, que, ¿con que fin calumniar? ¿Con que autoridad infamar el atentado? El mismo no se lo merece; y posteriormente, casi llegando a la hora del almuerzo, las dudas vuelven a su propósito, y nos continúan acometiendo, al punto de dudar; y ya no es relevante la duda por la existencia, supervivencia, el deceso, ya solo es la duda en si misma, se sostiene por su propio peso, y el desenlace se ve inalcanzable, e intangible. -Usted vio, Oficial, como pueden cambiar los sucesos drásticamente, y como de un momento para el otro sin siquiera advertir el cambio en su plenitud confundimos realidad con redundancia y sospechamos con audacia el haber dilucidado un momento en nuestras vidas en el que nos encontramos mutando mientras que, eventualmente, también lo hace nuestro contorno.- ¡Desearía no ser! -Oficial, no estoy loco; no, ustedes lo están.- En el súmmum de la obra evadimos con cierta prontitud las responsabilidades y seriedades que nos corresponden, y olvidamos fácilmente el juicio con que tan empedernidos, alguna vez opinamos y resolvimos. –Y bastante ardua fue mi resolución, Oficial.- Evocamos y creamos a nuestra semejanza, y lo hacemos para luego destruirlo, porque, cierto es, que no soportamos nosotros mismos la gravedad de lo realizado, y mientras algunos se refugian en casas de cristal y fuerzas extraordinarias, otros recaemos y nos avocamos a la insensatez y la barbaridad. –Somos débiles, Oficial, realmente lo somos.- Y en mi historia, debo evidenciar, no se opone a los diversos discernimientos que del acto en cuestión se puedan realizar, no intento contraponerlos, no, que cada uno cavile en su raciocinio. –No me juzgue, Oficial, mas no seria justo.- Es únicamente un desarrollo explicativo. Solo intento justificarme, exijo arbitrio.
Y ahora ya al crepúsculo del día, inclinado sobre la silla, revuelvo en mis reflexiones al sincrónico que, con la cuchara percuto la taza, y al compás de la resonancia, ya extasiado, lejos de mí, reveo, y entretanto expongo el análisis, repaso con la mirada, expectante, -Tiene usted una oficina bastante ordinaria, Oficial, debo decirle. Casi aburrida. Pero no se aflija, no, somos propensos al hastío.- expectante a que aquello, lo absurdo e ingenuo suceda, y juro que me desviviría porque suceda, pero tal es la fábula emprendida, que comienza por transitarse de esta manera uno de los únicos caminos posibles; homicidio, alienación, esquizofrenia, suicidio. Y seria forzoso intentar ocultarlo; el hacerlo conllevaría a la ligereza, y nadie quiere aquello. –Nunca es suficiente, Oficial, cuanto antes lo comprenda, más leve le será.-
Y por fin confieso, si, qué agradable hubiese sido el anonimato, el puro, aquel incógnito meramente humano, que de tan íntimo se vuelve inexistente, y hasta tendría uno la posibilidad de pensar que nunca existió, que lo que hizo nunca sucedió, y que absolutamente todas sus acciones en vida, (o no, o en reducida graduación), nunca tuvieron las repercusiones que efectivamente tuvieron; y que uno podría estar tirado en una habitación donde solo se observase una cama, y nosotros, encogidos en un rincón, y atacados por la voluntad, formáramos parte de este cuadro, triste y patético, perteneciente a la realidad, incapaces de obrar de manera alguna, porque ya no somos, porque ya fuimos suprimidos, por nuestra propia naturaleza; hemos muerto en lo más mínimo de nuestro individuo.-Y esto, Oficial, Esto es el anonimato en su esencia, y es éste hubiese sido el exclusivo de todos mis movimientos.- Y ya recostado, cuando cae la noche, en armonía con mi mismo, considerando la prueba empírica del decreto al que he sido sometido, y estableciendo las bases de mi condena, me apena, asquerosamente, las sentencias morales de su humanidad, y me pongo a merced de las acciones de ustedes, hombres.
- Me declaro inocente, Oficial…-
Y ahora ya al crepúsculo del día, inclinado sobre la silla, revuelvo en mis reflexiones al sincrónico que, con la cuchara percuto la taza, y al compás de la resonancia, ya extasiado, lejos de mí, reveo, y entretanto expongo el análisis, repaso con la mirada, expectante, -Tiene usted una oficina bastante ordinaria, Oficial, debo decirle. Casi aburrida. Pero no se aflija, no, somos propensos al hastío.- expectante a que aquello, lo absurdo e ingenuo suceda, y juro que me desviviría porque suceda, pero tal es la fábula emprendida, que comienza por transitarse de esta manera uno de los únicos caminos posibles; homicidio, alienación, esquizofrenia, suicidio. Y seria forzoso intentar ocultarlo; el hacerlo conllevaría a la ligereza, y nadie quiere aquello. –Nunca es suficiente, Oficial, cuanto antes lo comprenda, más leve le será.-
Y por fin confieso, si, qué agradable hubiese sido el anonimato, el puro, aquel incógnito meramente humano, que de tan íntimo se vuelve inexistente, y hasta tendría uno la posibilidad de pensar que nunca existió, que lo que hizo nunca sucedió, y que absolutamente todas sus acciones en vida, (o no, o en reducida graduación), nunca tuvieron las repercusiones que efectivamente tuvieron; y que uno podría estar tirado en una habitación donde solo se observase una cama, y nosotros, encogidos en un rincón, y atacados por la voluntad, formáramos parte de este cuadro, triste y patético, perteneciente a la realidad, incapaces de obrar de manera alguna, porque ya no somos, porque ya fuimos suprimidos, por nuestra propia naturaleza; hemos muerto en lo más mínimo de nuestro individuo.-Y esto, Oficial, Esto es el anonimato en su esencia, y es éste hubiese sido el exclusivo de todos mis movimientos.- Y ya recostado, cuando cae la noche, en armonía con mi mismo, considerando la prueba empírica del decreto al que he sido sometido, y estableciendo las bases de mi condena, me apena, asquerosamente, las sentencias morales de su humanidad, y me pongo a merced de las acciones de ustedes, hombres.
- Me declaro inocente, Oficial…-
Es muy bueno. Opinión personal (ay, Cristina, ¿Se podía?): Es tu mejor escrito, hasta el momento -ahora-.
ResponderEliminar(Lucas)
P.D:
Lucas (sin paréntesis)
ME GUSTA MUCHO TU ESCRITO
ResponderEliminarGracias, quien sos?
ResponderEliminaroso