Me lo crucé un día, ya anocheciendo, en una calle sumergida en el interior de un pueblo, donde la luz solo es natural, y proviene de las velas de las cuales los vecinos se sirven para combatir la oscuridad. Un individuo cortés y sencillo. No traía más que la ropa que lo abrigaba, y un bolso vacío. Sus palabras fueron breves y casi susurradas; eran débiles.
Ese día me avergoncé de mi existencia, casi tanto como la de todo el planeta y comprendí lo que me ataba y reprimía.
Ahorita solo requiero soltarme.
Ese día me avergoncé de mi existencia, casi tanto como la de todo el planeta y comprendí lo que me ataba y reprimía.
Ahorita solo requiero soltarme.
Muy profundo.
ResponderEliminarLogró excitarme.
Vos te exitas de nada, jajaja
ResponderEliminargentíos: me he exitado
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