Me ponía una máscara y desaparecía, era borrado de la faz de la tierra. Me mareaba, a veces, y al cabo de unos instantes, volvía a dejarme ver. Me ponía otra, y comenzaban a brotar colores, se atrevían a sonar acordes, y oía recitar poesía, hasta que me la quitaba y así, de esta manera, cesaba. Tenia muchas mascaras más. Algunas eran invisibles, y otras existían únicamente hasta ser usadas. Unas eran organizadas y meticulosas, otras, opuestas, descuidadas e inmorales. Me gustaban las inmorales.
Me ponía una mascara y ascendía, me elevaba hasta no sentir mis extremidades; luego reventaba. Máscaras placenteras y máscaras satánicas. Estas últimas no eran de mi agrado. Máscaras perturbadoras y alienadas.
Máscaras diáfanas y luminosas que purificaban, te descubrían y te sinceraban. Máscaras únicas. Máscaras que diluviaban cuando las acudía, me rociaban hasta agotarse y luego se propagaban por mi complexión. Máscaras nostálgicas que gimoteaban si no se les demandaba su poderío. Posible era alcanzar tal facultad con ellas, que la deidad se tornaba traviesa, y aquel júbilo, díscolo e indisciplinado, parecía no admitir jerarquía alguna. Semejante es su dominio, que en el presente me encuentro bajo el mandato de ellas; ya no obtengo resultados por voluntad propia, ni tampoco gracias a mi genio. Ya no más. No sin las máscaras.
Me ponía una mascara y ascendía, me elevaba hasta no sentir mis extremidades; luego reventaba. Máscaras placenteras y máscaras satánicas. Estas últimas no eran de mi agrado. Máscaras perturbadoras y alienadas.
Máscaras diáfanas y luminosas que purificaban, te descubrían y te sinceraban. Máscaras únicas. Máscaras que diluviaban cuando las acudía, me rociaban hasta agotarse y luego se propagaban por mi complexión. Máscaras nostálgicas que gimoteaban si no se les demandaba su poderío. Posible era alcanzar tal facultad con ellas, que la deidad se tornaba traviesa, y aquel júbilo, díscolo e indisciplinado, parecía no admitir jerarquía alguna. Semejante es su dominio, que en el presente me encuentro bajo el mandato de ellas; ya no obtengo resultados por voluntad propia, ni tampoco gracias a mi genio. Ya no más. No sin las máscaras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nombre:
Gracias por dejar tu comentario.