Que paradójico.
Todos tenemos nuestros ideales; algunos más humanistas, otros más sociales, algunos combativos y otros radicales, pero todos ideales en fin. Sin embargo, cuando un tercero nos pide nuestra opinión, nuestra imagen de un futuro cercano, la imagen que repentinamente se nos engendra en la mente, no es justamente el futuro que por ideal nos gustaría, el futuro ansiado, aquel porvenir anhelado, sino uno diferente, uno ajado, complejo, grosero, que nos produce disgusto, contrariedad y malasangre.
Que paradójico.
Todos tenemos nuestros ideales; algunos más humanistas, otros más sociales, algunos combativos y otros radicales, pero todos ideales en fin. Sin embargo, cuando un tercero nos pide nuestra opinión, nuestra imagen de un futuro cercano, la imagen que repentinamente se nos engendra en la mente, no es justamente el futuro que por ideal nos gustaría, el futuro ansiado, aquel porvenir anhelado, sino uno diferente, uno ajado, complejo, grosero, que nos produce disgusto, contrariedad y malasangre.
Que paradójico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nombre:
Gracias por dejar tu comentario.